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Entre la luz y la sombra: Légamo – Coraje (2021) – Crítica Musical

Por: VICENTE COLLAO

Aún con las complicaciones de nuestro país sin sanear, y considerando la jugarreta de la balanza política que está concurriendo en este momento, nos encontramos en un extraño período de calma social. El caldo se ha enfriado un poco, sirviéndose para quienes necesitan esa calma y sostenibilidad ante una época de incertidumbre como nunca hemos conocido. A pesar de todo, hay una sensación de estancamiento. Esto no se ha reflejado en lo sonoro a secas, pero se notan las ganas de rediscutir exactamente lo mismo que discutimos desde el 2019. E incluso antes.

No sé si esto sea algo malo, pero sí es aparente, y he manifestado muchas veces esta postura. Lo obviamente bueno es que todo ha salido bien para las propuestas musicales, porque hay cada vez más de donde agarrar, con una pincelada más de perspectiva para disolver tales acuarelas. Légamo hizo de las suyas con dos anteriores muestras de color, y esta vez nos toca visitar el recogimiento de las aguas. “Coraje” es una reinvención dentro de lo posible, aunque las implicancias se alinean bajo un rayón de pizarra similar a “Purga”.

Pero no es lo mismo que su álbum del 2020, para nada. Ni siquiera se parece a su primer trabajo, o al menos no de manera estructural. “Coraje” es, sin duda, la propuesta menos ortodoxa del antes arrecife de corales cristalinos, ahora una imaginería más carnosa y humanitaria. Un estuco nuboso nos muestra los puños enfurecidos de un hombre, en vísperas de un acontecimiento atolondrado. Templanza, como canción, hace gala de esta impotente naturalidad. Inmediatamente, danzas de corte tribal, autóctona, se entremezclan con repentinas voces armonizadas con un afán espiritual. Un afán que no dura mucho, porque estamos escuchando a la banda Légamo.

De fondo, ante este intercambio ecléctico que pone nombre al tema, se puede entender un combate. Una batalla se está dilucidando ante esta calma superficial. La idea de este paraje, como una llave que nos abre la puerta, presenta con una pizca de obviedad lo que vamos a presenciar musicalmente. La siguiente canción es la homónima y es la que más sigue la línea típica de Légamo. Un corto entramado de riffs acomodados en el post-rock, space rock y un sabor a stoner un tanto duro, sin faltar la característica disonancia repentina del grupo. Los golpecitos agudos de un cuasi xilófono dan una energía oriental, un tanto negativa y aquejada, coordinada con esta anterior templanza. Pero este “coraje” dura poco, siendo un interludio entre interludios.

Con este mensaje insignia, nos adentramos en un reggae extendido, multifacético y al parecer improvisado; el primero de dos movimientos que se comportan como los núcleos centrales de estos casi treinta y cinco minutos. La fuerza nace del misterio es, en cierta forma, el homenaje experimental que otorgan los chirridos y percusiones de Légamo hacia quienes perecieron o han sido olvidados por la prensa, considerando los retazos malolientes de un estallido repentino y presuntamente marchito. Claro, en la indignación por no saber el por qué, nace el ahora. El querer de algunos grupos que no se han olvidado de lo que pasó. Quizá por eso tenga un modo tan fantasmal y enriquecido bajo un órgano o clavecín, y capas de guitarras que punzan el entorno sonoro sin un orden aparente. Resulta una andanada musical más interesante en pretensiones que en forma. Un Starless en una sola llave.

Espíritus del Bosque complementa sin problemas a la tonada anterior, con golpes tubulares y un retumbar analgésico. Se aparece el palo de agua y las titiladas triangulares, además de cuerdas acústicas tomando una presencia relajada y uno que otro bronce ahogado. El post-rock repetitivo y extenuante no se hace esperar, embalsamado con pianolas que arpegian esporádicamente, como si fueran flores del desierto. Los intercambios de postura y prioridades son periódicos, incluso ingresando pads atmosféricos de space rock, filtrados con varios efectos. La parte más intrigante es esta batería que deambula entre la marcha de una cabalgada furiosa y un blast-beat estresante, mientras los principios tranquilos continúan sin problema. Siento que es otro movimiento sin una resolución contundente, aún si admito que conserva una mínima dosis de emocionalidad. Lo que no me cabe es su razón de ser entre estos grises contestatarios.

De hecho, (…) regresa a las nociones de incertidumbre. Es gracioso que, cuando buscas “(…)” en Google, no aparece nada. Los resultados sugeridos indican que puedes buscar algo como “(…) que significa”, lo que es muy acorde a la imagen de lo literalmente desconocido. Su confección es reminiscente de un sasscore sobreeditado, como si hubiese sido choppeado para un proyecto de dormitorio. Entre los espacios sin usar se ubican chorros de ruido blanco, como si salieran de electrodomésticos en mal estado, que terminan apagándose. Cuesta un poco leerlo, pero ese “apagar la tele” se lleva bien con la canción Lo Mejor, que regresa a ese sabor retro que se había explorado brevemente en el interludio Oe Yeral del álbum anterior. Esta tonada patina con dificultades más que interesantes. Es técnicamente una composición fiestera, celebratoria, pero la configuración de los instrumentos posee una suave discordancia armónica, como si no estuviese convencida de que esta victoria se haya conseguido. Es incómoda, como el ahora.

Sin embargo, creo que en esta bolsa de proposiciones azuladas y sentimientos de inevitabilidad no está del todo realizada; el sonido freelance de este talentoso cuarteto ha consumido su poder contestatario, teniendo dos movimientos complejos de digerir entre interludios que requieren varias escuchas para apreciar su contenido. Se han codeado con el sentir palpable de un país adormecido por un rato, que varios confían despertará nuevamente. Todo a su tiempo. Para quienes gocen del espasmo auditivo de Légamo, les invito para apreciar con sumo cuidado este mensaje pintado con yeso y cenizas, porque hay glifos que descifrar, tanto sencillos como algunos más ocultos. Para quienes busquen otra batahola de jazz medio punketa y directo a la manzana del cuello, hagan lo posible para no salir decepcionados.

6/10

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