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Entre cuatro paredes: El último de mis días – En primavera es deprimente (2021) – Crítica Musical

Por: JOAQUÍN TORRES

Emociones tristes y sinceras, tan sinceras que se proyectan como verdaderas expresiones triviales, clichés y mal exageradas, aparecen con frecuencia en los lanzamientos juveniles a nivel mundial, más aún en aquellos realizados desde la propia intimidad hogareña o de un joven estudio de grabación. La subversión de su verdadero sentimiento, por parte de los mismos autores, termina por terminar siendo muchas veces ridiculizado y mal entendido, como aquel hincha del fútbol que se graba gritando goles efusivamente en su canal de YouTube. Hoy nos cita una producción que tiene pinta de ser intensa e íntima. Veremos qué tal.

El último de mis días, proyecto personal de Moisés Muñoz, donde es acompañado en la batería por Nicooco, publicó a principios de marzo de este año, a través del Sello Pútrido, su segunda producción musical, a saber, “En primavera es deprimente”. Presentado por su autor como “primer ÁLBUM”, da paso a una confusión, puesto que él ya había lanzado un EP el año pasado, y esta segunda creación no alcanza, a mi criterio, a ser un LP. De todas maneras, al durar menos de treinta minutos y no tener tantas canciones, me parece que calza mejor en la denominación de Extended Play. Fuese lo que fuese, es él quien nos convoca en esta oportunidad y de él nos preocuparemos en las siguientes líneas.

Que el amor no muera ni nos mate”, el primer EP de El último de mis días, lanzado en agosto de 2020, dista en buena parte con lo que nos encontraremos en esta nueva entrega. Notamos que otrora existía cierta predominancia de lo rítmico, enmarcado en un evidente y potente post-punk que, atendiendo a sus principios, promovía la repetición continúa de ciertas ideas melódicas. Aquello se desvanece: caen los barrotes, hay más libertad creativa. Los teclados y las guitarras acústicas igualmente dejan de sonar y dejan la cancha libre a las diversas modalidades que adquirirá la guitarra eléctrica. Aunque existan resabios de todo lo mencionado, me parece que son mínimos, lo que marca una extensa distancia entre estas dos producciones que aparecieron con una diferencia de menos de un año.

El título del EP hace una alusión explícita a la primavera, no obstante, me atrevo a decir que no tiene nada de primaveral. En la época que inicia en septiembre de cada año, los días empiezan a ser más largos, más cálidos y amables; las plantas crecen, salen las polillas y emergen las alergias. Lo deprimente es, claramente, el invierno, entregándonos con frecuencia por completo a la nostalgia, al olor a tierra mojada y a escenarios más lúgubres. Con fuerza afirmo que “En primavera es deprimente” es un disco netamente invernal, cargado de esa atmósfera de luces y ritmos tenues, junto a cadencias poco animosas y un intento de encapsular al auditor. Afirmo esto, claro, con el notorio sesgo de que lo estoy escuchando ad portas del invierno.

Nos domina constantemente una atmósfera tras otra, siempre condiciéndose con la anterior, en un estado de atrapante sinceridad, intensidad y libertad. Las guitarras tienen casi rienda suelta para jugar, creando buenas melodías muy interesantes y variadas, aprovechando el espacio que le da cada track, pues todos, a excepción del primero, duran más de cinco minutos. Esto se logra gracias a una muralla sonora reverberante, fuerte y convincente, acercándose a lo que podríamos denominar como una correcta aproximación al dream pop. A su vez, los ritmos lánguidos dirigidos por la batería de Nicooco ocupan más de la mitad del disco, estando ausentes sólo en “Estás como para navegar”, la segunda parte de “Solo, para llorar” y en la introductoria “Quiero pudrirme por dentro”.

¿Leyeron los nombres de las canciones? Bueno, éstos son bien decidores respecto al contenido lírico del disco. Oímos reiteradamente una tristeza relacionada a lo amoroso plasmada con el menor refinamiento posible, con letras excesivamente simples. “Quiero fumarte y nada más / quiero amarte y nada más / quiero salir contigo” ciertamente, existen formas menos rústicas para decir lo mismo. Asimismo, los lugares comunes se despliegan con facilidad: “Te vi llorar con otra persona / y mi ansiedad pudo conmigo”. No cuestiono los sentimientos del autor, solamente me posiciono como un noeslaformista lírico, puesto que pienso que, en caso de ocupar clichés en las letras, deben ser correctamente pensados y posicionados, evitando caer en lo redundante, predecible y sumamente kitsch.

Desde mi perspectiva, por más que el arte suela venir desde la guata, éste debe ser procesado por nuestra cabeza, entregando una amalgama de sinceridad y belleza, mostrando la guata desde la cabeza. Sinceridad y belleza suelen ser categorías dependiendo del auditor, claro está, pero a mí me parece que acá no se cumple esa amalgama. Más bien, se genera casi una división del trabajo: guata para la lírica, amalgama para lo instrumental. Muchas veces, la guata domina las producciones caseras nacionales, o hasta una deliberada mediocridad se hace presente, por lo mismo, la gran riqueza sonora de “En primavera es deprimente” eleva a esta obra por sí sola y tiende a dejar en segundo plano a las letras.

En sí, este álbum piensa sus pilares y entrega una intensa libertad. Desarma en parte las rígidas estructuras presentes en el EP anterior de El último de mis días y las rearma, mas esta vez las moldea todavía más en su beneficio. La estable base se somete casi por completo a las voluntades pasionales, las cuales juegan encima de los sólidos sostenedores, obteniendo resultados buenos en lo referente a lo musical y otros no tanto si movemos nuestro foco hacia los versos. Acompaña y representa a su propio clima, siendo quizás aquello que irrita un componente más de esa representación, aunque claro, sería su parte menos destacable.

¡Lo primaveral nunca estuvo! El pasto verde y los frutos de los árboles sólo fueron una ilusión; la hierba amarilla y quemada debajo de los árboles vacíos de hojas ocuparon el paisaje de “En primavera es deprimente”. Su honestidad, tan real y superflua a la vez, se apropió de este escenario. Me quedo tranquilo sabiendo que tuve la dicha de escuchar un buen disco, dinámico, conmovedor (en el buen y mal sentido) y entretenido. Pienso que Moisés debiese explotar aún más sus capacidades -que tiene de sobra- para lograr resultados mucho mejores, porque lo que oímos hoy, sin dudas, es alentador. No hay mucho de pútrido en esto.

6/10

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